Atardecer en Cundinamarca Anoche soñé que mi sueño estaba atrapado en una realidad como con textura de plástico, agua y tela. Era flexible y moldeable; también incontrolable. No me molestaba en absoluto. A veces asumía que era normal aunque no lo creyera. Veía que todos hacían algo de acuerdo a esa realidad y yo los seguía. Parecía un juego. Les seguía el juego. Recuerdo que había una máquina de cocer. Era necesaria para trabajar. Para generar dinero. Entonces en el sueño, aunque pudiera ganar dinero, lo importante era hacer lo que generaba dinero. Pero no era importante y me cansaba tener preocupaciones. Así que me separé de todos y entré a una habitación muy iluminada. Era similar a la habitación en la que estoy escribiendo este texto. Había muebles claros. Libros. Varios objetos que no podía detallar. Eran los necesarios para sentir que una habitación era una habitación acogedora. Y afuera, estaba el cielo. Floté no por voluntad...
Ya saben... social media.